El nombre debe pronunciarse fácil, registrarse sin conflictos y abrir puertas a extensiones futuras. Usamos pruebas de recordación, búsqueda fonética y evaluación cultural para evitar asociaciones indeseadas. Cuando un concepto suena inevitable y útil, la identidad visual fluye y el empaque sostiene esa promesa sin esfuerzo aparente.
Paleta, tipografía, iconografía y ritmo compositivo deben narrar beneficios en milisegundos. Diseñamos jerarquías para que el ojo encuentre marca, variante y razón para creer sin esfuerzo. Estandarizamos grillas y módulos, facilitando producción masiva, consistencia multiformato y claridad incluso en miniaturas de comercio electrónico saturadas de competencia.